Hola, mi nombre es Yosune y quiero contar mi historia por si alguien le sirve de ayuda. 

Yosune antes-después

Cuando tenía 30 años me quedé embarazada de mi hijo Hugo, un embarazo un poquito complicado debido a que me pasé de kilos y una barriga enorme que parecía de trillizos en vez de uno solo. 
Desde bien niña siempre he tenido la capacidad inflar la barriga y sacar muchísima, inclusive a veces para hacer bromas y aparentar que estaba embarazada, todo esto era debido a mi debilidad abdominal la cual no era consciente y nunca creí que podía llegar a afectar a mi salud. 

Cuando estaba embarazada de 12 semanas ya era imposible ocultarlo mi barriga ya era como un embarazo de 20 semanas , cuándo fue la revisión de 20 semanas mi barriga era tal como la de la última revisión de 36 semanas, de hecho cuando estaba esperando en la cola para entregar los papeles a la enfermera y que me hicieran la revisión me mandó a la otra zona del hospital donde se encontraban las embarazadas 36 semanas. 
Cuando estaba de 35 semanas ya me encontraba dilatada y mi barriga era muy muy baja y muy muy grande, tanto que no podía andar más de 20 metros seguidos porque tenía un gran dolor en la parte baja pélvica que limitaba mi vida a hacer las tareas de casa y de malas maneras. 

La semana 40 ya me puse de parto, fue espectacular a pesar de tener un hijo de 4 kg y 54 cm no tuvieron que darme ningún punto. Me comporté, como decían las enfermeras, como una gran campeona. Un parto de pujos duros y contracciones muy muy fuertes porque a mayores del peso y el tamaño, mi hijo venía de cara. 
Mi hijo nació a las 5 de la tarde y por la noche las enfermeras intentaban que me incorporara, pero yo no podía con normalidad. La mañana siguiente cuando me tenía que levantar para atender a mi hijo me veía morir, sentía que mi estómago hacía como un péndulo, me costaba respirar y los dolores no me permitían ni incorporarme, ni ponerme recta y mucho menos andar. 
Mi mal estar no se pasaba yo sabía que algo no iba bien, así que insistí a las enfermeras hasta que logré que vinieran a revisarme una matrona y una ginecóloga. Ellas pudieron comprobar que tenía una diastasis de unos 8 dedos de ancho, tal era la abertura que pudieron tocarme hasta la columna vertebral desde la barriga. De ahí venían mis dolores al incorporarme y hasta los intestinos se me salían. 

Me dieron el alta con normalidad, no me dieron ningún trato en el hospital especial a pesar de ellos mismo comprobar que mi estado no era normal ni era el correcto. Yo creí que me llamarían para una revisión especial pero ese día nunca llegó. 

En la revisión de la matrona para ella era como algo desconocido, sus únicos consejos fueron que acudiera a un fisioterapeuta y que no me preocupara de más.

 Me busque un fisio y empecé a hacer hipopresivos y los vídeos de Gabriela Grande que me sirvieron de bastante ayuda para por lo menos coger fuerza abdominal pero no era la suficiente para llevar una vida normal, casi no podía coger a mi hijo, no podía coger nada de peso, mis dolores de espalda iban en aumento, mis digestiones cada día eran peor, y a mayores del estreñimiento, contando con que no podía apretar con mi abdomen para poder ir al baño. Me pasaba el día con enantium para los Dolores, flatoril para los gases, laxantes, manzanillas y diazepam para poder dormir con el dolor. 

Mi médico decidió mandarme a cirujano general  al ver que mi estado no mejoraba. 
En mi primera visita el cirujano general me dijo que todo era estética y me trató tan mal que decidí poner una queja debido a mi estado y a lo que se cirujano me había dicho y el mal trato recibido. 

Pasados unos meses me volvieron a llamar, esta vez me atendió una cirujana, por la cual me quito el sombrero y estaré eternamente agradecida por su trato tanto profesional como humano, del Hospital Clínico de Salamanca, la Doctora Sánchez Casado. Ella no dudó en ningún momento del sufrimiento que estaba viviendo y comprobó la gravedad de mi estado, tal era este , que a solo 13 días  de esa consulta ya estaba en quirófano. Me explico que mi aponeurosis(1) estaba rota entonces mis órganos estaban libres, solamente protegidos por la piel, en esta situación mi vida corría peligro. No dudé ni un momento de ponerme en sus manos.

Mi único miedo era que llegado el día de la operación ella no se pudiera encontrar en el quirófano, que fuera otra persona la que me operara, pero tuve la suerte de que antes de entrar en quirófano ella ya vino a visitarme a tranquilizarme. 

La operación fue un poquito larga, me hizo una plicadura de rectos y me puso una malla quirúrgica y desde ahí empezó de nuevo mi vida. Los primeros 15 días después de la operación tenía dolores, pero leves, lo cual era lógico por la operación que tenía hecha, pero pasados estos 15 días empecé a iniciar la vida normal sin coger pesos ni grandes esfuerzos. Pasado el mes y medio empecé a hacer hipopresivos y poco tiempo después ya era una mujer completamente sana y llena de vida, todas mis limitaciones se acabaron, mis dolores de espalda desaparecieron, mis problemas digestivos de gases y de estreñimiento también se marcharon. 


Mi abdomen siempre será débil pero como bien me explico era cuestión de genética, ahora de mi depende el fortalecerlo y el cuidarlo. 

(1)Aponeurosis: Membrana conjuntiva que recubre los músculos y sirve para fijarlos a otras partes del cuerpo

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